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    28/06/2005

    SEMBRANDO DEMOCRACIA

    Entendamos que tras el levantamiento social de 2003 no se formuló una plataforma de acción política coherente. Esto resultó de la ausencia de líneas ideológicas y pragmáticas en común, al igual que el vacío existente de liderazgo político a un nivel nacional. Tampoco se logró encapsular la imagen de un partido o un líder como sucedió en 1952. Una vez más, se comprueba que la política en Bolivia se encuentra rezagada con relación al pueblo.

      Presionado por la sombra de la irrelevancia, el gobierno anterior optó por la quimera del "independismo", para luego girar como trompo de izquierda a derecha en vertiginoso y desastroso desenlace. Sin haberse permitido nunca la consolidación de la democracia participativa en Bolivia, que eleva a la mayoría nacional al mando de los destinos patrios, se experimentó con una tragicomedia “continuista” que fue vigorosamente invalidada por el pueblo. Para los que se preocupan por la imagen de Bolivia en el exterior: el espectáculo de ineficiencia, ilegitimidad, provincialismo, y desentono político con la realidad propia es la mayor causa de frustración e incredulidad acerca de Bolivia. Por otra parte la original magnificencia cultural del perseverante y heroico pueblo boliviano es lo más atractivo y respetado.

      Después del alzamiento popular de mayo y junio de 2005, las elecciones generales adelantadas se perfilan como la única solución que permite dos importantes iniciativas políticas. Primero, el consolidar una plataforma y agenda afines a las exigencias de la mayoría nacional en una Bolivia post-exclusivista. Segundo, permitir la estabilidad del próximo gobierno que tendrá como principal labor la refundación de la república al servicio de un concepto mayoritario incluyente.

      La democracia y la libertad son lo mejor de la vida política de un pueblo. Pero implican un proceso frágil que requiere enorme valentía, esfuerzo y sacrificio. No es juego de niños o de personas sin temple. Es un proceso carnívoro al extremo, con desmembramiento de las figuras políticas y la desnudez de sus personalidades. Un proceso electoral sin “demonios” sólo se puede encontrar en dictaduras o plutocracias donde el pueblo es sumiso a la figurar del candidato exclusivo. No obstante, el resultado del proceso democrático supera toda deficiencia, siendo como la tranquila calma tras la feroz tormenta. La democracia otorga el premio de la libertad solo a los pueblos perseverantes y nobles.

     Las elecciones presidenciales ponen al descubierto no sólo demonios, sino el infierno entero. Pero también es refrescante y por demás democrático cuestionar a todos los candidatos y exponerlos al microscopio y pantalla del pueblo: como en Francia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Japón, etc. Una vez anunciado el proceso electoral, no hay marcha atrás. Empieza el esencial circo mediático, con todos los payasos, magos y leones en sus puestos respectivos, entregándose diariamente  a opinar sobre todo tipo de impurezas: chismes, escándalos y metidas de pata. Por un lado se comentará con irresponsabilidad y sin fundamento. Por el otro, y rara vez, se opinará con magnífica probidad. De todos modos, las desligadas voces del pueblo no llegarán a la prensa, y serán reprimidas en la tradicional neblina de silencio sutil en la que muchos optan por envolverse cómodamente. Aquí emerge la pregunta más importante: ¿por qué y quién quisiéramos votar?

      Votemos por el que exprese fervorosamente, en sus discursos y entrevistas, la desdicha de los nuestros y de nuestra realidad; por el que sienta la pasión por la justicia y exprese claros principios morales; por el que se demuestre capaz de resolver los problemas sociales y económicos con flexibilidad objetiva, repudiando el doctrinarismo político, prefiriendo en vez la sonrisa de un niño sano y educado. Votemos por el que sienta genuina compasión por el marginado e incomprendido hermano nuestro, y que eleve una voz de protesta a favor de los que más la necesitan. Votemos por el que posea la autoridad y fortaleza que emanan de la disciplina y el orden personal adquiridos en el núcleo familiar, la iglesia y la escuela. Por el que entienda el respeto que se debe a los que defienden la democracia y la patria. Votemos por el que vele por nosotros con magnanimidad y una profunda seguridad de mando, pensando en el bien de todos por sobre sus propios intereses políticos y personales. Votemos por la persona más representativa con todos los atributos culturales correspondientes. Por la persona que es amiga leal y  entrañable del pueblo con el que pueda compartir la historia de los próximos cinco años. Demos nuestro voto al correcto y trabajador que ha logrado ubicarse por sus propios esfuerzos en una posición que le destaca y nos enorgullece. En última instancia, el anhelado candidato será el que fusione las diferencias sociales con claro y contundente liderazgo y criterio humano.

      Pero hay más: lo que se plantea ante nosotros es una enorme responsabilidad que requiere más recursos que los que un ideal representante máximo nos pueda dar. El reto se perfila claro: el resolver el gran dilema del desconcierto social de nuestra patria. Este conflicto requiere del concurso de un equipo de mujeres y hombres capaces, sólidos, honestos, humildes, y dispuestos a sacrificarse totalmente en aras del servicio público. Estos líderes deberán motivar en los ciudadanos los mejores sentimientos de esperanza y fe en un destino común. Deberán entender las necesidades competitivas del desarrollo económico y del comercio externo. Además, tendrán que conducir la política hacia un ajuste social equitativo que nos asegure un futuro económico desligado de obstáculos y fricciones de orden burocrático. Deberán asegurarnos el dominio de la libertad y la vigencia de todos los salvoconductos sociales que hagan de nuestra tierra un país digno y justo.

      La educación y la salud deberán ser parte esencial del programa estatal, al igual que el manejo transparente de los fondos de gobierno, bajo severas penalidades. La estrategia internacional de paz, armonía, y beneficio comercial deberá ser practicada en términos reales y patrióticos, y no tan sólo simbólicos y sectoriales. La manutención del sagrado suelo y sus atributos turísticos y agropecuarios inagotables deberá ser la principal y más sólida fuente de ingreso nacional, mientras se resuelve el dilema de la industrialización de los recursos naturales agotables. Un equipo de mujeres y hombres hábiles, justos y profesionales, del sector técnico-científico-industrial-financiero, deberá ser el paladín del impulso industrial y comercial de la nación renovada. En este contexto, se preparará a las mujeres y hombres del futuro: una generación dinámica de ingenio y creatividad. No hay mejor escuela de temple político y gerencial que la que nos forja de abajo y nos impulsa adelante, contra todo obstáculo, enseñándonos a resolver los problemas más grandes con sustantivos y sólidos resultados-- y no tan solo con el mandato político que es fácil de abusar y que termina promoviendo a los caracteres débiles y corruptibles de nuestra sociedad.

      Si votamos por un liderato de este tipo la voz que se desprende de la silenciosa mayoría se oirá por fin: la voz de las víctimas de centenarios crímenes sociales, de los marginados de la educación y la nutrición, de los perjudicados por los impuestos y el desempleo arbitrarios, de aquellos que día a día se baten con los crudos dilemas reales de la vida, el sustento familiar y las aspiraciones a mejor vida en un país al que todos aspiramos a mirar con incondicional respeto, orgullo y amor.  

    Jaime Otero-Zuazo

    http://spaces.msn.com/members/OZBLOG/

    http://bolivia.indymedia.org/es/2005/06/20418.shtml

    http://www.bolpress.com/opinion.php?Cod=2005001538

    http://espanol.groups.yahoo.com/group/tribuna_boliviana/message/1052

    Comments (1)

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    Picture of Anonymous
    Pedro Casaldáliga * wrote:
    Una vision comun para todos

    Ya son pocas las voces que se atreven a repetir la cantinela de décadas pasadas: "estamos en el mejor de los mundos posibles", o "no hay alternativa". Decididamente, la "altermundialidad" venció sobre la ideología de la "inevitabilidad". Aquel tímido grito que comenzó en torno al Foro Social Mundial - "otro mundo es posible" -, ha dado efectivamente la vuelta al mundo y se ha hecho clamor, voz común, unificada, internacional.
    Sí, es la altermundialidad: Afirmamos, que no estamos en el mejor de los mundos posibles, que no es inevitable esta actual situación del mundo y que "otro mundo es posible".

    Ahora bien, el otro mundo posible no caerá del cielo, ni amanecerá un día cualquiera. ¿Cómo vendrá? ¿Quién lo construirá? ¿Qué hará que vaya surgiendo? Lo primero que habrá que hacer para construir el mundo nuevo, será soñarlo. Lo nuevo no vendrá más que si hay muchos y muchas que lo sueñan utópicamente, que se esfuerzan por configurarlo como sueño y proyecto, como esperanza.

    Para que venga el mundo nuevo hay que poner a trabajar la imaginación, la fantasía, la esperanza, la utopía. Soñar el otro mundo posible es un primer paso para provocarlo, para darlo a luz. ¿Cómo será ese otro mundo posible? ¿Cómo debería ser?

    La Agenda Latinoamericana 2004 quiere ser eso: un sueño colectivo, muchas voces en fantasía comunitaria soñando los diversos aspectos, elementos, dimensiones del otro mundo que es posible y que queremos que sea real. Esta vez la Agenda no es - no quiere ser - protesta, sino propuesta.

    He aquí el otro mundo posible que queremos, el mundo futuro que soñamos, el mundo real-ideal en que deseamos vivir. Ahora no se trata sólo de propuestas menores, locales, parciales, dispersas, coyunturales, aunque necesarias y articuladas sistemáticamente. En conjunto se trata de la propuesta, la propuesta de un mundo otro, un proyecto para el mundo otro. Se trata pues de "tocar" el corazón del sistema, las grandes instituciones, los poderes que condicionan o posibilitan. En todo caso, el grito más común es "queremos otra cosa": la alternatividad.

    Eso lo pide y lo posibilita la mundialidad que estamos viviendo, por la comunicación y el conocimiento que todos podemos tener sobre lo que pasa y lo que no pasa. Y porque sentimos que todos somos afectados por los mismos poderes, los mismos peligros y los mismos sueños cuando soñamos humanamente. Estamos bajo el mismo sistema.

    Cada vez más, en un sentido cierto, percibimos que estamos en un solo mundo, un mismo mundo, y que somos entre todos y todas una misma Humanidad. Estamos en un momento privilegiado para hacernos cargo del mundo y participar. Los otros, ya estaban en esa situación, ya se habían tomado el mundo por su cuenta y además no tenían enfrente a nadie que les contestara mundialmente.

    Todo esto es agenda, tarea a ser hecha, quehacer. Hay que soñar ese otro mundo posible, crearlo e ir construyéndolo. Es agenda latinoamericana y mundial.

    Agenda-tarea cada vez más mundializada, más en red, más en coordinación con comunidades de cerca y de lejos, de mi región y de otros continentes.

    La red acaba de empezar apenas. El 15 de febrero de 2003 ha sido el día de la primera manifestación mundial. Una nueva época ha nacido, una nueva militancia está empezando: mundializada, organizada internacional e intercontinentalmente.

    Es urgente crear una especie de Internacional de la sociedad civil democrática mundial. Sabemos que es utopía y que por eso mismo va a ser y será. Todos los corazones sanos la quieren y por otra parte queremos irnos comprometiendo entre todos y todas a hacer de la utopía una creciente realidad.

    No es una sorpresa que surgirá un día, como una flor sin suelo de lucha, ni un milagro que caerá del cielo sin los esfuerzos de la tierra. "Todas las manos, todas, todas las voces, todas". Como se hablaba de la internacional obrera y por ella se luchaba, ahora habrá que hablar cada vez más de la Internacional Humana y luchar por ella.

    Eso es también lo que piden todas las religiones cuando responden a su vocación de portadoras de sentido e indicadoras de horizontes últimos. Lo piden además desde dentro, yendo a ese hondón de donde salen el bien o el mal, el manantial del cambio, no sólo un cambio de época, sino también y sobre todo un cambio personal.

    Simultáneamente al avance que la humanidad ha dado al afirmar al unísono que "otro mundo es posible" y al llevar esta afirmación de alternatividad a una convicción ya pacíficamente poseída, la invasión de EE.UU. contra Irak nos ha retrotraído en el plano internacional como no hubiéramos podido imaginar.

    Muchos ya sabíamos de la peligrosidad de la potencia y prepotencia de la única superpotencia mundial actualmente existente, pero no pensábamos que fuera posible que se perdiera así la compostura y la sensatez, y se adoptara una actitud despectiva de ruptura con el derecho internacional que llevara a la ley de la selva, vanamente camuflada de lucha contra el terrorismo y de defensa de la seguridad.

    La legalidad internacional ha saltado por los aires hecha añicos y la organización de las naciones ha sido desmoralizada hasta la humillación.

    Es una lucha sistémica: Rechazamos un sistema y queremos otro. Rechazamos un sistema que es capitalismo neoliberal globalizante, que en vieja plata llamaríamos imperialista. Un imperio que hoy está fundamentalmente en manos de una nación. En positivo, diciendo otras palabras verdaderas, querríamos, queremos, un socialismo democrático, una democracia socializada, socializadora. Sólo socializando bienes mayores - la tierra, la salud, la educación, la comunicación, la igualdad de oportunidades, de derechos y de responsabilidades - podrá haber justicia y paz.

    Ese "otro mundo" sólo podrá existir en el clima de una cierta igualdad fraterna que comparta el sol y el pan, el aire y la técnica, la vida. Es una lucha simultáneamente espiritual, política, económica, cultural, religiosa. Es cada ser humano, o la humanidad entera, queriendo humanizarse. Queremos un mundo donde quepamos todos y todas y donde quepamos según la talla de la dignidad humana.

    Otro modo de ser humano es posible. Para el cual, en el viejo lenguaje religioso, nos urge constantemente la indeclinable conversión, el radical cambio personal, la metanoia del Evangelio. Para el otro mundo posible, otra persona ha de ser posible.

    Avisando a tiempo

    El terrorismo tiene mucha más fuerza de lo que parece. Será el elefante y las hormigas, pero éstas pueden matar al elefante. O nos salvamos todos o no se salva nadie: ése es el desafío. En su afán de controlar el terrorismo, el sistema hace lo posible para que olvidemos su propio terrorismo, terrorismo estructural, sistémico, macroterrorismo (que en el fondo es la vieja y siempre nueva "violencia estructural".

    Toda desigualdad mayor, toda exclusión social es una tentación de terrorismo. Si quieres la paz, no prepares la guerra, ni hagas la "guerra preventiva", ni siquiera la "guerra contra el terrorismo", sino elimina el terrorismo original: el hambre, la miseria, la exclusión, la marginación, el imperialismo. Cualquier otra salida no lo es; es más bien un círculo vicioso o una espiral de violencia terrorista.

    Esta agenda es número no monográfico, sino globalizador, estructural, que va a la totalidad. Al "otro mundo posible", al sistema alternativo, a la altermundialidad.

    Y para que no se quede en sólo utopía, para ir forjando hoy el mañana que soñamos, ahora ya y en cualquier lugar hay que bajar a la praxis de la globalización: Vivir cada uno, cada una, las propias prácticas cotidianas con esa visión, global y local a un tiempo, en esa pasión y desde cada remo (local), empujar el mundo (global).

    * Obispo de São Félix do Araguaia, Brasil.
    29 June

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